Orlando Zapata Tamayo: un màrtir per a la dissidència Cubana

A propòsit de la mort sobrevinguda a Orlando Zapata Tamayo, en vaga de fam, per reclamar la condició de pres de consciència, vegeu diverses opinions alternatives que no podreu veure publicades als grans mitjans de comunicació:

Raúl dice que no hubo ejecución en referencia al preso

24 Febrero 2010

El presidente cubano Raúl Castro Ruz, clausuro la VIII Cumbre de  la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en el  Palacio de Convenciones, en La Habana, Cuba, el 14 de diciembre de  2009. AIN FOTO/Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ

El presidente de Cuba, Raúl Castro, lamentó la muerte del preso cubano Orlando Zapata Tamayo, quien falleció ayer, y aseguró que este hecho es el resultado de la relación con Estados Unidos, afirmando que en la isla “no existen torturados”.

“No existen torturados, no hubo torturados, no hubo ejecución. Eso sucede en la base de Guantánamo”

,afirmó Raúl al ser consultado por la prensa durante un acto celebrado en el Puerto de Mariel, que contó con la participación de su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, de visita en la isla.

Cubadebate tuvo acceso vía telefónica a una fuente que se encontraba en El Mariel.

Se espera que Raúl y Lula regresen a La Habana en la tarde de este miércoles.

Lula, en su última visita oficial a Cuba antes de finalizar su mandato, se reunirá en la tarde con su amigo el líder cubano Fidel Castro, mientras en la mañana comenzó la jornada junto a Raúl inaugurando las obras de Mariel, un puerto situado a unos 50 kilómetros al oeste de La Habana que Brasil quiere convertir en una moderna terminal de contenedores.

El Gobierno de Brasil financiará con unos 450 millones de dólares la modernización de las dilapidadas carreteras, vías ferroviarias y depósitos de Marie. Las obras correrán por cuenta de la constructora brasileña Odebrecht, que prevé comenzar la ejecución en el primer trimestre de este año.

Font: CUBADEBATE

Norelys Morales (periodista  La Habana -Cuba-)

Zapata no logró la “proeza” de Martha Beatriz Roque y su muerte tiene cómplices

Islamía Twiter, blogs mediocres, prensa transnacional privada… pero ningún mensaje para cuidar de la salud de Orlando Zapata.

Zapata agonizaba en el Hospital Hermanos Amejeiras de La Habana y Yoani Sánchez se ocupaba en Twiter de su “invitación” a Chile para el Congreso de la Lengua:

“Ya tengo mi visa chilena para el Congreso de la Lengua Española…”

Silencio absoluto sobre disuadir a Zapata para preservarle la salud. Sin embargo, hubo cambio de planes. Yoani Sánchez preparó su cámara y realizó un video subido con prontitud a YouTube.
¡Ahora sí no iban a acusarla de dejar sola a la “disidencia”!.

Yoani perfecciona su “periodismo”. No le pudo mostrar al mundo ni un rasguño de la supuesta “golpiza estilo camorra” que sufrió.  Pero, alcanzó rauda a entrevistar a la dolida señora Reina Luisa Tamayo.

En dicha entrevista de Yoani Sánchez, la madre de Zapata le dice que lo tuvieron “¡18 días sin ingerir agua!”

No solo es una burda falsedad, sino que queda en entredicho. De haber sido cierta tal infamia, la señora madre de Zapata es cómplice si fue capaz de acompañar a su hijo mientras no ingería agua. ¿Y dónde estaba esta señora cuando supuestamente su hijo era torturado?

Tal “valentía” es suficiente para un buen espacio entre las Damas de Blanco (mejor de verde).

Dicen que “el gobierno ha bloqueado las comunicaciones en Cuba”. Pero, Twiter y los despachos noticiosos se disparan.

El más veloz nuevamente es Mauricio Vicent. No contactó a su entrevistada estrella, doña Yoani Sánchez. Tomó declaraciones al otro Sánchez e igual de mentiroso, Elizardo. Según este sujeto que cobra por mentir, “las autoridades le dejaron agonizar [a Zapata ] durante semanas en celdas de aislamiento sin darle una atención médica adecuada.”

Vicent, salió a cubrirse las espaldas, ya se conoce bien su modo de noticiar y su probada  capacidad de incumplir con el Libro de Estilo de El País.
“El Gobierno cubano hasta el momento no ha hecho ningún comentario oficial, aunque en un hecho inusual, el Hospital Almeijeiras, de La Habana, confirmó a la agencia France Presse que el opositor había muerto alrededor de la una de la tarde (siete de la tarde en la España peninsular).”

Vicent sabrá que las autoridades médicas del afamado Hospital cubano, pueden probar las falacias de Elizardo y la comparsa de oportunistas y mercenarios.

Ante tal posibilidad Vicent hizo una “concesión” a la verdad y escribió:

“Zapata en realidad no pertenecía al llamado Grupo de los 75, sino que fue sentenciado a tres años de prisión por desacato, desorden público y desobediencia.”

De modo que por obra y gracia de quienes estimularon a Zapata fue convertido en “preso de conciencia”, “preso político” o “disidente”.
Así repiten los medios y los negociantes de la contrarrevolución.

Un antecedente de este suceso consta en una huelguita de hambre que hizo la señora Martha Beatriz Roque. Uno de los aprovechadores del negocio de la disidencia, dijo al Herald:
“Hacemos responsables al gobierno cubano y a la Seguridad del Estado por lo que pueda sucederle a Marta”.

Ya sonaban las pompas fúnebres de Martha Beatriz, pero esta no es tan tonta como para dejarse
morir y menos aún, va a permitir que los medios jueguen con su vida. Ella sabe cuidarse.

Orlando Zapata ha sido víctima de quienes lo han estimulado a atentar contra sí mismo. El fallecido y su señora madre seguramente pensaron que lograría la “proeza” de Martha Beatriz
Roque con la ayuda de la medicina, pero los médicos no son magos y el error ha sido lamentable.

Enrique Ubieta (ensayista y periodista cubano)

https://i0.wp.com/1.bp.blogspot.com/_IU43RHEtajc/S0z3pGgaiTI/AAAAAAAAA34/-l97owA3nVA/s400/Orlando+Tamayo.gifZapata: ¿un muerto útil?

24 Febrero 2010

La absoluta carencia de mártires que padece la contrarrevolución cubana, es proporcional a su falta de escrúpulos. Es difícil morirse en Cuba, no ya porque las expectativas de vida sean las del Primer Mundo -nadie muere de hambre, pese a la carencia de recursos, ni de enfermedades curables–, sino porque impera la ley y el honor.

Las Damas de Blanco y Yoani pueden ser detenidas y juzgadas según leyes vigentes -en ningún país pueden violarse las leyes: recibir dinero y colaborar con la embajada de Irán (un país considerado como enemigo) en Estados Unidos, por ejemplo, puede acarrear la pérdida de todos los derechos ciudadanos en aquella nación–, pero ellas saben que en Cuba nadie desaparece, ni es asesinado.

Por demás, uno entrega su vida por un ideal que prioriza la felicidad de los demás, no por uno que prioriza la propia. Así que la lamentable muerte de Orlando Zapata, un preso común -de largo historial delictivo, en nada vinculado a la política–, regocija íntimamente a sus hipócritas “dolientes”. Transformado después de muchas idas y venidas a prisión en “activista político”, Zapata fue el candidato perfecto para la autoejecución.

Era un hombre “prescindible” para los grupúsculos, y fácil de convencer para que persistiera en una huelga de hambre absurda, de imposibles demandas (cocina y teléfono personales en la celda) que ninguno de los cabecillas reales tuvo la valentía de mantener.

Cada huelga anterior de los instigadores había sido anunciada como una probable muerte, pero los huelguistas siempre desistían en buen estado de salud. Instigado y alentado a proseguir hasta la muerte -esos mercenarios se frotaban las manos con la expectativa de que muriese, pese a los esfuerzos no escatimados de los médicos–, el cadáver de Zapata es ahora exhibido con cinismo como trofeo colectivo.

Como buitres estaban los medios -los mercenarios del patio y la derecha internacional–, merodeando en torno al moribundo. Su deceso es un festín. Asquea el espectáculo. Porque los que escriben no se conduelen de la muerte de un ser humano -en un país sin muertes extrajudiciales–, sino que la enarbolan casi con alegría, y la utilizan con premeditados fines políticos. El caso de Zapata me recuerda el de Pánfilo: los dos fueron manipulados y de cierta forma conducidos a la autodestrucción de forma premeditada, para satisfacer necesidades políticas ajenas: uno, llevado a una persistente huelga de hambre de 85 días (había realizado ya otras anteriores que afectaron su salud); el otro, en pleno proceso de desintoxicación alcohólica, invitado a beber para que dijera frente a las cámaras lo que querían oir.

Me pregunto si eso no es una acusación contra quienes ahora se apropian de su “causa”. Tienen razón al decir que fue un asesinato, pero los medios esconden al verdadero asesino: los grupúsculos cubanos y sus mentores trasnacionales. Zapata fue asesinado por la contrarrevolución.

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