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Raúl Castro negocia con la Iglesia una salida para los presos políticos y Fariñas

Insólito y esperanzado encuentro del presidente con la cúpula episcopal cubana Raul Abreu

Raúl Castro negocia con la Iglesia una salida para los presos políticos y Fariñas AFP /

Fernando García | La Habana. Corresponsal | 21/05/2010 | Actualizada a las 02:05h | Internacional Lavanguardia.es 

El presidente Raúl Castro y los dos máximos representantes de la Iglesia en Cuba celebraron el miércoles un insólito encuentro para negociar la posible excarcelación de presos políticos y una salida a la huelga de hambre que el opositor Guillermo Fariñas mantiene desde el pasado 23 de febrero. 

La noticia de la reunión, celebrada en la tarde del miércoles, abrió la edición del Granma de ayer, jueves, con foto incluida: “Se reúne Raúl con autoridades de la Iglesia católica”, titulaba el órgano oficial del Partido Comunista. En el encuentro, de cuatro horas, participaron el cardenal Jaime Ortega y el presidente de la conferencia episcopal, Dionisio García Ibáñez, arzobispos de La Habana y Santiago respectivamente, así como la jefa de Asuntos Religiosos del PC, Caridad Diego. Según la información del rotativo oficial, las partes trataron “diversos temas de interés común, en particular el favorable desarrollo de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, así como la actual situación nacional e internacional”. 

Los prelados fueron más explícitos. García Ibáñez confirmó que allí se había abordado la situación de los presos políticos. Y, al ser preguntado sobre las posibilidades de que Castro acceda a la demanda eclesial de excarcelaciones, dijo: “Es un proceso que tiene que comenzar con pequeños pasos, y esos pasos se darán”. El arzobispo de Santiago explicó que “en esa línea” había ido la conversación, y subrayó que había detectado una “buena disposición” del presidente cubano para resolver el problema. 

El cardenal Ortega señaló por su parte que la Iglesia “aspira” a la liberación de varios presos, y la “espera” en el caso de aquellos que están enfermos, aunque no quiso entrar en números ni en plazos porque las conversaciones “no han concluido”. El purpurado habló así en una rueda de prensa, igualmente inusual, en la que indicó que él mismo había solicitado el encuentro con el líder cubano. 

Ortega insistió en desligar el contenido de la entrevista con la próxima visita a la isla, en junio, del canciller del Vaticano, Dominique Mamberti. Ni él ni García Ibáñez ni Castro tocaron siquiera este tema. Los tres se concentraron “seriamente”, aclaró, en el problema de “los presos políticos”, denominación que por cierto el Gobierno cubano. La conversación reafirmó a su juicio el reconocimiento de “la Iglesia de Cuba”, recalcó, como “interlocutor social” ante el ejecutivo del país en relación con los asuntos nacionales.

Llama la atención la coincidencia del anuncio de la reunión con el día de la independencia de Cuba, lo que unido a esa insistencia del cardenal en desligar el encuentro de la visita vaticana lleva a pensar en una escenificación pactada en clave nacionalista: los problemas cubanos se resuelven entre cubanos.

El diálogo y las ulteriores declaraciones dispararon las expectativas de una pronta excarcelación parcial de reclusos políticos: cuando menos, de una parte de los que padecen alguna dolencia. Una portavoz de las Damas de Blanco, familiares de los 75 encarcelados en el 2003 –de los que 53 siguen en prisión– juzgó la cita importante y esperanzadora, aunque prefirió “no hacer vaticinios”.

La negociación podría determinar el desenlace de la huelga de hambre y sed que el disidente Guillermo Fariñas mantiene desde hace casi tres meses en protesta por la muerte del preso Orlando Zapata y en demanda de la liberación de 26 reclusos con problemas de salud. Ortega corroboró que el asunto se había tratado sin ambages en la entrevista con Castro. 

Fariñas había recibido en dos ocasiones, en el hospital donde lo alimentan con suero, la visita de dos representantes de la Iglesia que le aseguraron que la institución estaba “luchando por sacar a todos los presos enfermos”. Los dos enviados le adelantaron además –desveló ayer el propio opositor–, que permanecían a la espera de una conversación al más alto nivel (la del miércoles) para llevarle una propuesta concreta sobre su petición de excarcelaciones. “El problema es cuándo y cómo salen” los presos, matizó el huelguista.

No todo fue optimismo. La disidente Martha Beatriz Roque y el portavoz de la ilegal Comisión por los Derechos Humanos, Elizardo Sánchez, expresaron dudas sobre la mediación de los arzobispos y su posible resultado.

Pero el camino está abierto. De hecho ya lo estaba desde tres semanas antes, cuando la mediación del cardenal sirvió para que el Gobierno autorizase las marchas dominicales de las Damas de Blanco por las calles de La Habana sin el hostigamiento de las brigadas de “repudio”; al menos, y a modo de prueba, durante todo el mes de mayo.

El puente de la Iglesia, más cómodo para Castro que el que cualquier embajada puede ofrecerle –como de hecho le ofrece la española-, parece sólido y prometedor. La reunión del miércoles no es para echar las campanas al vuelo, pero puede ser el principio de algo.

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