L’abominable injustícia de Gerardo Hernández, un dels cinc presos polítics als EEUU per lluitar contra el terrorisme

La bloguera Osmaira recorda l’aniversari de Gerardo Hernández, que fou el 4 de juny en el seu bloc, amb aquesta entrada que destila tristesa front a l’abominable situació a què es veuen postrats aquests cinc lluitadors.

Otro cumpleaños tras las rejas imperiales.
Un año más, y suman 12, los que Gerardo Hernández Nordelo, no recibe el beso de felicitación contenido en los labios de su amada, Adriana Pérez O’Connor.

Es 4 de junio de 2010. Resten 45 almanaques e imaginen a Carmen Nordelo Tejera en un salón de partos de la capital cubana. La mujer vio
orgullosa cómo su hijo abrió los ojos al mundo. Sin embargo, el hijo no pudo cerrarle la mirada a la madre ante la inevitable muerte, el 1º de noviembre del año pasado.

Durante 1965, en la familia Hernández Nordelo, nadie imaginaba el presente ignominioso que hoy viven. Aunque sí conocían de amenazas a la revolución cubana y de atentados planificados contra la vida del máximo líder, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Jamás sospecharon que el recién nacido, una vez cumplidos sus 36 años, se presentaría ante una vista de sentencia para culminar su alegato de defensa con estas palabras de Nathan Hale:

«Solo lamento no tener más que una vida para entregar por mi patria».

La verdad ni siquiera se divulga en los grandes medios. El silencio se impone y oculta por qué, a mediados de los 90 del siglo pasado, Gerardo partió hacia los Estados Unidos, para cumplir riesgosas misiones. El objetivo principal consistía en frustrar planes terroristas de elementos opuestos al socialismo que se acrecienta en la Isla. Allí laboró también como artista gráfico, por que él nunca ha perdido su talento como caricaturista, ni el humor criollo que lleva impregnado en la sangre.

Tras el arresto, el 12 de septiembre de 1998, fue sometido a un amañado proceso judicial celebrado en Miami. Le impusieron la injusta condena a dos cadenas perpetuas, más 15 años. Súmese que está imposibilitado, además, de recibir la visita de su esposa Adriana, a quien le han negado reiteradamente la visa para viajar al país norteño y ver a su cónyuge, Gerardo.

Ante las angustias sufridas por el matrimonio —efectuado el 15 de julio de 1988— el amor que une a esta pareja no se marchita. Crece en la distancia y el tiempo. Se alimenta de esperanzas a través de cartas y breves conversaciones telefónicas. Hasta una misiva a sus hijos que están por nacer,
redactó el Héroe de la República de Cuba, el 3 de febrero de 2001 en cuyo primer párrafo afirma: «Cuando lean estas líneas habrán pasado algunos años desde que fueron escritas. Ojalá no sean muchos. En esta fecha ustedes aún no han nacido y hasta su mamá tiene duda de si algún día nacerán.»

Transcurridos nueve años, el texto le eriza la piel hasta al más insensible de los humanos. Volvamos al presente. Hoy Gerardo cumple 45 años. Mientras, Adriana corre el riesgo de culminar su período de fertilidad para concebir un hijo.

Se trata, sin duda, de un impacto colateral de las sanciones aplicadas a los cinco luchadores antiterroristas que afecta de manera desgarradora a sus familias. Sobre todo a Adriana y a Olga Salanueva, quien tampoco recibe permiso para visitar a René González Sehwerert, el padre de sus hijas.

En próximas semanas, el 14 de junio, la defensa de Gerardo Hernández Nordelo presentará una solicitud de hábeas corpus para que la justicia norteamericana reconsidere la ilegal situación del cubano, prisionero político encarcelado injustamente, al igual que sus hermanos de causa.

Consiste en «una institución jurídica que garantiza la libertad personal del individuo, con el fin de evitar los arrestos y detenciones arbitrarias», según señala el Doctor Rodolfo Dávalos en un artículo publicado en el diario Juventud Rebelde, el 15 de mayo de este año.

El especialista añade, que como procedimiento tiene por objeto proteger al detenido, evitarle traslados arbitrarios, garantizarle el resarcimiento de daños y perjuicios en caso de transgresiones y responsabilizar a los ejecutantes.

Frente a tales circunstancias y observando la ola solidaria que día a día crece en el mundo a favor de los Cinco luchadores contra el terrorismo, el Gobierno de Estados Unidos se muestra preocupado. El clamor de justicia se multiplica y en la Casa Blanca no tendrán otra alternativa que prestarle la debida atención a un proceso sumamente indigno, el cual mancha la historia jurídica norteamericana.

Denominado por Ricardo Alarcón como una maldición gitana, el reclamo de libertad perseguirá por siempre a los gobernantes estadounidenses.
Cuba y los pueblos que nos apoyan no descansaremos hasta que los Cinco estén en libertad junto a sus familiares.

Una respuesta a L’abominable injustícia de Gerardo Hernández, un dels cinc presos polítics als EEUU per lluitar contra el terrorisme

  1. Saludos, acabo de ver que has reproducido mi artículo y deseo trnsmitirte las gracias, todo lo que se haga a favor de la defensa de nuestros Cinco Héroes es válido. Estaremso luchando hasta que se haga justicia. Un abrazo, Osmaira.

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