Finalitza la presidència espanyola de la UE amb més ombres que llums

La presidencia española de la UE acaba con más sombras que luces 

Exteriores:
Sin cumbres de relieve ni reconciliación entre la UE y Cuba

(Article del rotatiu barcelonès LA VANGUARDIA, 27/06/2010 | B. NAVARRO / J.C. MERINO | Bruselas / Madrid)

El ‘putsch’ de Zapatero al forzar a la UE a revelar la salud de la banca, punto álgido de un semestre lastrado por la crisis 

José Luis Rodríguez Zapatero llegó casi con la pretensión de salvar a Europa, y seis meses después se esfuerza en explicar que España no ha sido intervenida por Alemania y Francia: “¡Qué disparate!”. El semestre comenzó con el PSOE augurando conjunciones planetarias y acabó agonizando. Y sólo salvado, in extremis, gracias al Consejo Europeo del 17 de junio, cuando el presidente español sorprendió a sus colegas con un liderazgo que no se le había visto en los seis meses previos, forzando a la UE a aceptar su propuesta de revelar las pruebas de solvencia a la banca. Fue un auténtico putsch al que Alemania se resistió hasta el final. Y aunque la idea no era más que la respuesta española a las constantes especulaciones sobre su salud financiera, el golpe fue un “gran éxito” de la presidencia, según exaltación del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Pero ha habido muchas sombras y apenas algún rayo de luz. Una presidencia de acción España, ausente y parte del problema, no de la solución Siguiendo el modelo de Nicolas Sarkozy –cuyo semestre de presidencia fue minuciosamente estudiado en la Moncloa–, Zapatero decidió que no había que perder ni un minuto cuando se presentara una crisis imprevista. Así sucedió con el terremoto de Haití (“Allí llegamos los primeros”, se felicita la secretaria de Exteriores del PSOE, Elena Valenciano), o con la nube de ceniza del volcán islandés que colapsó los aeropuertos (“También lideramos la salida del atolladero”, insiste Valenciano). El Gobierno ha destacado –en solitario– la actuación de María Teresa Fernández de la Vega, en el primer caso, y de José Blanco, en el segundo. Pero la crisis de las deudas soberanas, según dice el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, ha sido la más desestabilizadora para la Unión. La economía ha sido el monotema del semestre, un capítulo en el que Zapatero se encontró con que España, que quería ser parte de la solución, era parte del problema. A mediados del semestre era palpable el deseo del Gobierno y del PSOE de que la tan cacareada presidencia europea acabara cuanto antes. Exteriores Sin cumbres de relieve ni reconciliación entre la UE y Cuba “No vino Obama, no –dice Valenciano–. Pero la relación entre Obama y Zapatero no ha podido ser más efectiva, lo que el presidente norteamericano ha reconocido una y otra vez”. Y la cumbre euromediterránea se aplazó a otoño, sí, pero el Gobierno sigue confiando en las buenas relaciones de Moratinos en la región y, en concreto, en el avispero del conflicto entre Israel y Palestina. Pero, por mucho que intenten justificarlo, lo cierto es que estas eran las cumbres más relevantes del semestre y ambas se suspendieron, lo que ya determinó la sensación –entre los propios socialistas– de que la presidencia discurriría sin pena ni gloria. Así que mejor que acabara cuanto antes. Moratinos ahora prefiere poner el foco en las seis cumbres que atropelladamente se sucedieron en cuatro días de mayo con países de América Latina, Central y el Caribe. “Un éxito total, total, sin ningún pero; todas han concluido con acuerdos absolutamente históricos”, insiste en sobrevalorar Moratinos.

¿Y Cuba?

 

Pues como su pretensión de cambiar la posición común de la UE se fue al traste a la primera insinuación, inmediatamente se argumentó que en realidad nunca fue una prioridad de la presidencia. Pero Moratinos advierte que en breve habrá sorpresas, que habrá que atribuir (retrospectivamente, claro) al semestre español.

Salida de la crisis Una crisis que se transforma, una recuperación que no llega El Gobierno se propuso liderar la salida de la UE de la crisis económica y sentar las bases para un crecimiento sostenible. El objetivo se ha revelado totalmente fuera del alcance de una modesta presidencia de turno de la nueva UE, sobre todo cuando la recuperación no llega y la crisis muda de naturaleza y se posiciona sobre España. De financiera pasó a económica. Luego, arrastrada por Grecia, pasó a girar en torno a la deuda soberana. Pronto los mercados se fijaron en el alto nivel de endeudamiento del sector privado en España. En mayo la UE tomó medidas: a cambio de crear un fondo de rescate a medida de una economía como la española, exigió al Gobierno un drástico recorte del déficit que dio pie al mayor tijeretazo presupuestario de la historia reciente. El semestre acabó entre rumores de un inminente plan de rescate financiero para España que Zapatero acalló in extremis en la cumbre de la semana pasada, contraatacando con la idea de revelar el estado de salud de todos los bancos de la UE. Otros países se resistían. La alternativa para España era el abismo de la especulación. Justicia El triunfo más amargo: la protección contra maltratadores En contra de lo que esperaba, el Gobierno no ha tenido el viento a favor para su propuesta estrella del semestre: una “euroorden” para proteger a las víctimas de violencia de género de sus maltratadores también fuera de sus países. Su aprobación no ha sido posible este semestre y está en duda para el próximo. La Comisión Europea puso el grito en el cielo desde el primer momento ante las prisas de España por sacar adelante una iniciativa con una base legal muy discutida. Al ministro de Justicia, Francisco Caamaño, le ha tocado defender la propuesta frente a una muy reacia comisaria europea, Vivian Reding, y las dudas de una decena de países liderados por Alemania. La suya ha sido una relación marcada por la violencia verbal y, a ratos, por la comicidad. No es habitual en Bruselas ver a dos supuestos aliados tirarse los trastos a la cabeza en público (lo han hecho también en privado, por carta y a través de afilados comunicados de prensa). “Me opongo a una ley inmadura, llena de contradicciones, que victimizará doblemente a las mujeres”, declaró Reding en una tensa rueda de prensa en abril, junto a Caamaño. “Señora comisaria, la búsqueda de la perfección sólo conduce a la melancolía”, apuntó él. “De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”, sentenció ella. Reding ha acusado a España de “manipular los números” para reivindicar una mayoría de apoyos que no tiene. Caamaño decidió seguir adelante. La comisaria se despachó a gusto con un comunicado en el que acusaba al Gobierno español de usar a la Unión Europea “como una marioneta al servicio de sus intereses”. “Que otros tomen el relevo –reclamaba la comisaria–, hace falta gente razonable”. Las dudas sobre la base jurídica de la propuesta han aplazado de momento su tramitación parlamentaria. “El éxito de Fran Caamaño es absoluto”, resalta, no obstante, un Miguel Ángel Moratinos que apuesta por la desmesura en todos los elogios al semestre. Sanidad La “misión cumplida” de la feroz Trinidad Jiménez Trinidad Jiménez respiró tranquila cuando el consejo de ministros de Sanidad votó por abrumadora mayoría a favor de su propuesta para restringir el turismo sanitario y frenar una reforma que habría costado a las arcas del Estado español 2.000 millones de euros anuales. “Misión cumplida, sí”, reconocía aliviada aquella tarde en Luxemburgo, recordando cómo en diciembre –”con una furia desconocida en mí”, reía– había montado una minoría de bloqueo contra las onerosas propuestas de la presidencia sueca. El texto aprobado por los ministros debe pasar ahora por la Eurocámara y puede sufrir cambios (es muy restrictivo para el movimiento de pacientes), pero la “feroz” ministra española se ha asegurado de que no será Sanidad quien pague los tratamientos de los ingleses afincados en la Costa del Sol, por ejemplo, cuando vayan a su país. No es de extrañar así que Jiménez –que ya deslumbró a Zapatero por la gestión de la gripe Ao el acuerdo para reducir el gasto farmacéutico– aparezca al alza en todas las quinielas del Gobierno. Gobierno de la zona euro Avances de gigante, obligados por la crisis y las bolsas Zapatero empezó con mal pie su relación con la prensa internacional, al sugerir la imposición de sanciones a los países que incumplieran las recomendaciones de política económica de la UE. La idea estaba en el aire, en plena definición, pero el presidente la lanzó antes de tiempo, se retractó… Cundió la sensación de descontrol, ilustrada por la inoportuna aparición de una foto de Mr. Bean en la web de la presidencia. Sin embargo, seis meses después, no se habla de otra cosa en Europa; el debate está en si las sanciones serán económicas o políticas. Elena Valenciano le cuelga la medalla: “Los hechos han demostrado que Zapatero tenía razón”. Otro de los objetivos del presidente español durante su presidencia, de nuevo muy influido por Sarkozy, era reforzar el gobierno económico de la zona euro. Europa ha avanzado a pasos de gigante en estos meses pero no por el impulso español sino movida por la gravedad de la crisis y las dudas de los inversores sobre la supervivencia de la divisa única. Las propuestas que han marcado el debate no han llegado de Madrid sino de Berlín y Bruselas. “Esta ha sido la presidencia que ha lanzado definitivamente el gobierno económico europeo, ese ha sido el gran éxito de la presidencia española y sólo por eso deberíamos estar satisfechos”, esgrime, no obstante, el ministro Moratinos. Transportes Blanco se moja por el corredor euromediterráneo La nube de cenizas volcánicas puso a José Blanco en el ojo del huracán en pleno ecuador de la presidencia. Su intervención para reabrir progresivamente parte del cielo europeo fue crucial para resolver la situación, aunque a juicio de muchos llegó tarde. Francia no dudó en criticar la falta de reflejos de Europa ante una crisis de dimensiones comunitarias, aunque Blanco compartió las culpas con el comisario de Transportes, Siim Kallas. Con más tino manejó el ministro la esperada revisión de las redes transeuropeas de Transporte. La lista de obras prioritarias no se ha actualizado como presidencia española pero se ha balizado el camino para que los criterios de selección favorezcan a los intereses de España que, como Blanco proclamó el Zaragoza, sede de la conferencia ministerial dedicada al tema, pasan ahora por potenciar el corredor de mercancías euromediterráneo. En los próximos meses se verá si el Gobierno tiene algo que cosechar de lo sembrado durante este semestre. Europa como actor global La vieja Europa ahonda en su irrelevancia internacional El objetivo de consolidar a Europa como actor global en el mundo, probablemente fuera del alcance de la presidencia española, quedó pronto en entredicho con el terremoto de Haití en enero. Desde París y Estrasburgo no se escatimaron críticas a la falta de presencia europea sobre el terreno, más evidente por el poderío exhibido por Estados Unidos. La puntual visita de la vicepresidenta De la Vega pasó inadvertida fuera de España. La sensación de irrelevancia aumentó cuando a primeros de febrero Washington suspendió la cumbre semestral bilateral que debía haber llevado a Barack Obama a Madrid, una cita muy esperada por el Gobierno. En junio, el ataque de Israel a la flotilla internacional que trataba de romper el bloqueo a Gaza dejó claro que la Unión Europea tiene poco que decir en Oriente Medio. Relaciones transatlánticas El tortuoso camino del pacto contra las finanzas terroristas En el último minuto, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha trocado en éxito el que fue uno de los primeros reveses de la presidencia española de la UE: el rechazo de la Eurocámara al acuerdo SWIFT de intercambio de datos bancarios, útil en la lucha antiterrorista. En un tiempo récord, la presidencia española ha renegociado un nuevo texto con Washington y Rubalcaba ha conquistado suficientes apoyos en el Parlamento como para darlo por aprobado. Se votará en julio y mañana será firmado por el ministro del Interior en Bruselas con el embajador estadounidense. El Gobierno termina el semestre “con un sentimiento de deber cumplido”, dice Moratinos. Hasta Leire Pajín se olvidó ya de las conjunciones planetarias para reconocer que el semestre ha sido “silencioso y austero”. Sin olvidar la puntilla: “Pero tremendamente eficaz”.

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