A “EVOCACIÓN”, Aleida March explica la seva vida amb el Ché

El Che, amb Aleida i els seus quatre fills, d'esquerra a dreta, Ernestico, Camilo, Aleida y Celia

UNA MIRADA DESCONEGUDA i DE DONA, DE LA SEVA MULLER,  A LA VIDA PRIVADA DEL “GUERRILLER HEROIC” és el nostre suggeriment la vigília del 8 de març, Dia Internacional de les Dones
Intimitats, poemes i cartes inèdites, en les memòries de la vídua del Che, foren publicades per Aleida March, la segona esposa d’Ernesto Guevara, amb qui tingué quatre fills: Aleida, Camilo, Celia i Ernesto. [Anteriorment, del seu primer matrimoni amb Hilda Gadea, ja era pare de la seva primogènita, Hildita.]

https://i0.wp.com/cdn3.fishpond.co.nz/9788467027334-crop-325x325.jpgUna pinzellada d’aquest llibre

“El Che volvía tarde a casa, a las tres o cuatro de la madrugada, a veces a las seis. Dormía sólo cinco o seis horas diarias”, va recordar Aleida March (Manicaragua, 1936), abans de presentar el seu llibre Evocación, la mia vita a fianco del Che (“Evocación, mi vida junto al Che”) a Milà (Itàlia) el 2007, en complir-se quaranta anys de l’assassinat del Ché, a Bolívia. Amb aquesta obra de memòries íntimes, la vídua del “guerriller heroic” sacrifica el seu rigorós segon pla de marmessora, sostingut durant 40 anys.
Segona esposa del Che amb qui tingué quatre fills, Aleida March elegí una estratègia indirecta: llançar el llibre primer en edició italiana a la casa Bompiani. De fet,  la traducció al castellà no serà fins a l’abril, quan l’edita Espasa. No es tracta d’un llibre polític, sino de la mirada melancòlica de la companya de vuit anys de la seva vida, a qui el Che elegí en els díes eufòrics de la presa de Santa Clara, el 1958. No obstant, precisa trams de la seva vida com les seves visites clandestines al Che a Praga i Tanzània. Aixímateix, desmenteix les reiterades al·lusions d’alguns biògrafs (suggerides per Paco Ignacio Taibo II, taxatives en el mexicà Jorge Castañeda) sobre que la sortida de Cuba primer rumb al Congo i després, vers la inmolació, a Bolivia hagués obeït a discrepàncies amb Fidel Castro sobre la creixent dependència cubana de la URSS. La matèria d’aquesta “Evocación” són reflexions, poemes i part de la correspondència privada, inèdits fins a la publicació d’aquest llibre
.
http://t0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSNNRS5BHY4DBKlwoSC9BJxp1g9lT1GTGJNrOtaXXLMAHY4-l9neA
El retrat edifica amb honestedat l'”home de marbre” i ens entrega a un Che que ni tan sols admet els privilegis ínfims consentits per Fidel Castro. Com quan hagué de sortir de viatge oficial al cap de pocs díes de casar-se, el juny de 1959.
Per tratar-se d’un viatge de tres mesos, la flamant núvia li va pregar que se l’endugués; ella li faria de secretària. Però el Che s’hi negà “porque eso se vería como un privilegio, dado que el resto (de la comitiva) no podía hacerse acompañar por las compañeras”. March agrega que abans de la partida, ambdós visitaren a Fidel a casa seva i https://i1.wp.com/www.aporrea.org/imagenes/2007/05/aleidache_p.jpg“éste también trató de convencerlo de que me llevara, pero él no aceptó”.
El naixement d’Aleidita Guevara March, primera filla de la parella, el novembre de 1960, també va trobar al Che en una misió pel camp socialista. Ell somniava amb un noi i havia acordat que portaria  el nom de Camilo. “En tono jocoso y con su ironía habitual, me envió un telegrama en el que decía que si era niña la tirara por el balcón”.
Y després li envià una https://i2.wp.com/www.centroche.co.cu/cche/files/images/galeria.jpgpostal: “Tú siempre empeñada en hacerme quedar mal. Bueno, de todas maneras un beso a cada una y recuerda: a lo hecho pecho”. Se succeeixen anècdotes del Che como a funcionari cubà, la qual cosa sovint l’obligaba a atendre visitants internacionals. “Así, llegaron a oídos del Che rumores de mi habitual vestimenta (…) Esa vez el Che llegó a casa y me preguntó si era cierto que había llevado el mismo vestido siete veces seguidas. Lo rectifiqué; habían sido ocho. Inútil explicarle que se trataba del único vestido de embarazada más o menos apto para ocasiones oficiales y que no desentonaba con el estilo del Che, siempre de fajina”.
http://t2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTyZEgLg5DPa5dWC85eVXujmooyTwMDv8_At5qr_8JmrgCV8btXSi resulta difícil imaginar a un Che domèstic amb els hàbits de qualsevol mortal, March restitueix escenes de complicitat matrimonial: “Compartíamos los libros que él me pasaba luego de haberlos leído, con aquella voracidad que lo caracterizó toda su vida. Prácticamente leía un libro por día, aprovechaba cada momento libre. Entre sus preferidos, el Quijote, que había leído al menos seis veces, y El Capital, considerado por él una cumbre insuperable del genio”. Durant un dels seus últims viatges abans de partir al Congo, promet que en la primera escala possible li comprarà un regal.  La seva carta entaula l’acomiadament: “Esta podría ser la última carta que te escribo en mucho tiempo (…) En las noches tropicales retomo mi viejo y mal practicado oficio de poeta (no de versos sino de pensamientos), y tú serás la protagonista indiscutida. Estudia, estudia mucho. Trabaja sin cesar y recuérdame de vez en cuando. Un último y apasionado beso sin retórica de tu Ramón”.
El regal mai arriba, “promesas de marinero”, suspira Aleida. Després, estant ja a l’Àfrica, el Che és informat de la mort de la seva mare, Celia de la Serna. En record seu, ell escriurà un dels seus relats més conmovedors, La piedra.
El Che amb la seva mare, Celia de la Serna

Darrera foto coneguda del Che amb la seva mare, Celia de la Serna

Les trobades clandestines de la parella a Tanzània i Praga, poc després de la fracassada experiència guerrillera del Congo, són moments durs. El gener de 1966, a l ‘arribar a Tanzània disfressada i després d’un viatge amb diverses escales, Aleida tremolava: “Llegué muy nerviosa, en un mar de dudas y con una incógnita mayor que la esfinge que había dejado atrás en El Cairo. Sin embargo, ese estado desapareció de inmediato, al darme cuenta de que era él, y que ya estábamos juntos de nuevo”. Als quatre mesos, de nou lluità per reunir-se a Praga amb ell, malgrat els dubtes del Che. Abans de trobar-se, Aleida rebé una carta del seu espòs: “Dos letras. No es verdad que no quiera verte ni que huyera. (…) Vine para impulsar las cosas y ya se han impulsado algo; no creí bueno que vinieras porque podrían detectarte (checos o enemigos), porque se notaría nuevamente tu ausencia de Cuba, porque cuesta plata y porque me afloja las patas. Si Fidel quiere que vengas, que los sopese él (los factores que pueden interesarle) y decida…”.

https://i1.wp.com/www.asiantribune.com/files/images/Photo%201-Aleida%20March.img_assist_custom.bmpA l’octubre de 1966, tindran la darrera trobada, la més colpidora, a una casa de seguretat a L’Havana abans de partir cap a Bolívia. El guerriller arriba “transformado ya en el viejo Ramón”. Pelat i amb ulleres aparenta uns 60 anys: “Cuando llegaron los niños -escribe Aleida-, les presenté a un uruguayo muy amigo de su papá que quería conocerlos (…) Fue un momento muy difícil, en particular para él en extremo doloroso; estar tan cerca de ellos y no poder decirlo, ni tratarlos como deseaba, lo ponía ante una de las pruebas más duras”. D’allà el fals vell partí a l’aeroport i a la seva estrella. Ella no va veure mai més, però poc després de la partida va rebre un poema que deixà escrit per a ella: “Adiós, mi única, no tiembles ante el hambre de los lobos / ni en el frío estepario de la ausencia / del lado del corazón te llevo / y juntos seguiremos hasta que la ruta se esfume”.
Resum per gentilesa de MUJER DE JUAREZ un bloc que no has de deixar de visitar.
La muchacha de la guerrilla Por Roberto Orihuela  (escritor y director teatral) (fragment)

Aleida March Torres estudió y se tituló en la Escuela Normal, es la menor de cinco hermanos.  Siempre vivió en Céspesde no. 15, a unos metros del parque Leoncio Vidal, en Santa Clara.  Perteneció al Movimiento 26 de Julio, y su mas trascendental acción se registró en 1958, tras los sucesos de la Huelga de Abril.  Con varios compañeros del Movimiento, trabajó intensamente en el rescate, protección y traslado al macizo montañoso de los comandos participantes en la Huelga, al mando de Víctor Bordon, en Quemado de Güines, Santo Domingo y otras zonas villareñas.

Antes del noviembre, Aleida formó parte de una comisión de miembros de la red urbana del 26 de Julio, encabezada por Ruiz de Zárate (precisar quién es), para entregar a Guevara 50 mil pesos, en su campamento del Escambray.

Afirma Castellanos:  “Aleida y el Che se enamoraron, digo esto, porque cuando la vi, le tiré un piropo y por la forma en que el Che me miró, me dije:  Sal de ahí, Alberto, que nada tienes que hacer.  Les digo una cosa, aparte de los méritos revolucionarios de los dos, Aleida era muy bonita e inteligente, y eso tiene que haberle impactado al Che, y él, además de su personalidad, era un tipo bien parecido, y eso también tiene que haberle gustado a ella.

“Eso que dicen que un rebelde el llevó unas flores silvestre que el Che le mandó o que se sentaron al borde de un secadero de café a conversar y que había una luna muy hermosa, y que cantaban los grillos y las chicharras, o que en su agenda anotó como último punto:  Esta noche voy a enamorar a Aleida, y que se lo mostró.  De eso no sé nada ni escuché nada, él era un hombre muy parco, muy reservado, hablaba por de esas cosas y por lo tanto, eso fue un asunto entre ellos dos, que nadie sabe.”

Desde Santa Clara, y allá en lontananza, está la presencia del lomerío del Escambray, El Pedrero, Caballete de Casa, Gavilanes, Jibacoa.  En el Escambray los grillos y las chicharras cantan junto a los secaderos de café, las mariposas florecen en los arroyos de aguas limpias y todos los días un hombre y una mujer se enamoran.

De aquellos días del Escambray recuerda Harry Villegas Tamayo, general de brigada y uno de los sobrevivientes de la guerrilla boliviana:  “Con él hice la Invasión, la llegada al Escambray y la toma de Santa Clara.  Fue en es período que conoció y se enamoró de Aleida March.  Ese amor no surgió superficialmente como algunos piensan, no fue que se vieron y se enamoraron enseguida, no fue amor platónico o a primera vista, sino que surgió en el desarrollo de la lucha.”

Desde los últimos días de diciembre de 1958, mi ciudad fue presencia cotidiana en la vida del Che.  Santa Clara se hizo mujer y para él se llamó Aleida; ciudad, mujer y Comandante.  “Un día viniendo de Las Villas el Che me dijo:  ‘Alberto, ¿vos creés que me puedo casar en tu casa’.  Enseguida le respondí que sí.” Cuenta Alberto Castellanos.  Camilo organizó todo y les dijo a los invitados que ellos mismos se tenían que llevar las cosas de comer y tomar, algunos, conociendo al Che, se lo creyeron, y Lidis, mi mujer, y yo nos salvamos porque después que se fueron los invitados, nos quedamos con todo lo que sobró.  Se necesitaban testigos para cada uno de los novios, yo estaba tomándome unos tragos cuando me dijeron:  Alberto, Alberto, te están llamando.  Era para firmar como testigo del Che.  Tengo el honor de ser uno de sus testigos, junto al Ministro de las Fuerzas Armadas, General de Ejército Raúl Castro y el Comandante en Jefe, Fidel.  Por Aleida no sé quiénes firmaron.

“La boda fue muy sencilla, estaban Fidel, Camilo, Celia, Efigenio, Eliseo de la Campa, que lo estaba enseñando a pilotear, Samuel Rodiles, Raúl, Vilma, Alberto Fernández Montes de Oca, su esposa, Lidis y yo, y algunos otros.”

Mi ciudad es otra desde el día mismo del honor y el coraje, tierna ciudad , aguerrida ciudad.  Ahí están las fotos, los rostros, los adoquines, los puentes con sus ríos, las verjas; en fin, ahí están la memoria:  No hubo cuartel ni disposición militar, ni estrategia que contuviera la telúrica fuerza del entusiasmo.  La libertad contagia.  Santa Clara es la novie del  Che.  (18 de 0ctubre de 1997)

Las mujeres del CheChe e Hilda GadeaTania: La única mujer en la guerrilla del Che

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: