Viengsay Valdés: el cigne del llac es personifica en Carmen

Viengsay Valdés interpretará este domingo “Carmen”, en San Petersburgo

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Viengsay Valdés en el rol de Carmen.

La primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba, Viengsay Valdés, participa como invitada de honor del XI Festival Internacional de Ballet del Mariinsky, en la urbe rusa de San Petersburgo, donde interpretará este domingo el rol de Carmen. Valdés declaró que para ella bailar en el Mariinsky es un gran honor, y expuso que será la Carmen cubana, que lleva la sensualidad y la pasión del personaje, respetando la versión cubana de Alicia Alonso cuando baile sola

Font: CUBADEBATE

Quí és Viengsay Valdés ?

Viengsay Valdés, la “victoria” del Ballet Nacional de Cuba

Danza con el corazónPor Roxana Rodríguez en SOMOS JOVENES

Viengsay Valdés Herrera.
Recientemente confesó en una entrevista televisada que ser artista es para ella su razón de ser.
(Foto: Wildy)

Verla desplazarse en el escenario con admirable seguridad y el encanto de una diva, más que memorable, es un espectáculo único. Su cadencia para bailar e irradiar ese goce pleno que la atrapa mientras actúa, impacta y seduce.

Viengsay Valdés encuentra el límite exacto entre dominio técnico y desempeño artístico. Confía en sus excelentes aptitudes físicas, hace gala de ellas y, sin valerse de recursos efectistas, ejecuta giros y balances en punta con absoluta precisión, al tiempo que exterioriza sus dotes histriónicas.

Así la hemos visto en varios papeles protagónicos como los ballets “Giselle” y “El lago de los cisnes”, obras danzarias que la han incentivado a buscar dentro de sí para conformar la estructura dramática de los personajes y aportarles los matices apropiados.

Esta búsqueda de diversos estados de ánimo y sensaciones, no solo la asume como parte de su oficio de bailarina; más bien —según ha confesado en algunas ocasiones—, la disfruta del mismo modo con que enfrenta el rigor técnico de los pas de deux de “Don Quijote”, por solo citar un ejemplo.

Diversas son las representaciones que le satisface; sin embargo, es Carmen su preferida. De ella le complacen el despliegue escénico, la fuerza dramática y el hecho de que la prima ballerina absoluta Alicia Alonso perpetuara una especial forma de interpretarlo.

Como muchas generaciones de bailarines formados por la escuela cubana, la Valdés se identifica con los valores de la danza clásica, cuyo estilo tiene un marcada influencia de Marius Petipá (1). Sin embargo, no niega la atracción hacia composiciones coreográficas contemporáneas como las de George Balanchine (2).

Todos los caminos llevaron al ballet
Apenas una niña, la vida le dio la oportunidad de decidir entre el deporte y el arte. Le gustaba la gimnasia rítmica, pero la brevedad del período activo de un atleta no le permitiría explotar al máximo sus formidables condiciones físicas. Por ese motivo, a los nueve años una de sus abuelas la acompañó a los exámenes de aptitud de la Escuela Provincial de Ballet Alejo Carpentier, en la capitalina localidad del Vedado.

Los resultados fueron sobresalientes: obtuvo el primer expediente. Se iniciaba para ella el difícil camino de dedicarse a la danza e incorporarla no solo como su proyecto de vida, sino como su razón de ser.

Definida su vocación artística, consagra jornadas completas a su desarrollo como bailarina, y al concluir el nivel elemental ingresa en la Escuela Nacional de Arte, donde empieza a destacarse por sus magníficas cualidades danzarias.

En esa etapa participa en diferentes certámenes nacionales y en uno de ellos gana el Grand Prix del Concurso Nacional de Danza de la UNEAC. Asimismo, se presenta en escenarios internacionales y regresa a casa con una medalla de oro del Festival de Danza de Vignale, Italia.

Con esta experiencia y el deseo de recorrer nuevos horizontes, llega al Ballet Nacional de Cuba en 1994, justo en un momento en que la prestigiosa institución liderada por Alicia Alonso estaba ávida de figuras jóvenes. Es la oportunidad para Viengsay Valdés, una vez graduada, de exhibir sus entrenadas destrezas en el ruedo de las grandes lides.

Viengsay en "El corsario".
Viengsay en “El corsario”.
(Foto: Nancy Reyes)

Desde el inicio, despunta en roles protagónicos y se va abriendo paso hasta alcanzar la condición de primera bailarina de la compañía en 2001.

Ante los más exigentes auditorios del orbe, esta joven inquieta y de vivaces ojos pardos se has desdoblado con brillantez en los roles protagónicos de los ballets “La fille mal gardée”, “Cascanueces”, “Las sílfides”, “Shakespeare y sus máscaras”, “Coppelia” y diversas obras clásicas de trascendencia universal.

Ha sido invitada a bailar con prestigiosas compañías en eventos internacionales de la danza, como el Festival Latinoamericano de Ballet, de Paraguay; la Gala Internacional de Estrellas en Budapest, Hungría; la Gala Festival Internacional de Dessau, en Alemania; la Gala de Estrellas del Siglo XXI, en París, y otros tantos escenarios en Estados Unidos, América Latina, Europa y Asia.

Gracias a su profesionalismo ha conquistado el reconocimiento del público y la crítica especializada, cuyas valoraciones, además de estimularla a perfeccionar su arte, la instan a redoblar sus esfuerzos relacionados con el desarrollo artístico y profesional.

Por esa razón, después del riguroso régimen de las clases diarias, dedica horas extra a la realización de ejercicios complementarios que la ayudan a mantener la forma física y el peso adecuado. Este plan le facilita que tras cada función se sienta vigorosa y no muy cansada.

Es común en el ámbito del ballet clásico que la intérprete femenina actúe casi siempre junto a un mismo partenaire, por aquello de la empatía y compenetración necesarias en el momento de la ejecución de los pas de deux y para transmitir a los espectadores esa energía de bailar juntos, como pareja.

Sin embargo, la Valdés cambia una y otra vez en sus representaciones, y aunque es notoria su afinidad por Joel Carreño, cuando se deja llevar de la mano de Romel Frómeta, Víctor Gilí, Carlos Acosta u otras figuras de la danza cubana e internacional, se muestra confiada de sus capacidades técnicas y marca la intensidad dramática de sus personajes con la misma entrega y sensualidad que le caracterizan.

Algunos no se imaginan a una intérprete del ballet clásico moviéndose al ritmo de la música popular cubana. Viengsay Valdés, como cualquier joven de la Isla, también la disfruta. Pero no es el baile lo único que ocupa su escaso tiempo libre: le encantan los conciertos, las visitas a museos, exposiciones y leer.

Aunque posee mucha vida que regalar a la danza, ya tiene bien definido qué será de ella en sus futuros 30 años. Tal vez pedagoga o coreógrafa… El tiempo dirá la última palabra.

(1) Marius Petipá (Marsella 1818-San Petersburgo 1910). Bailarín y coreógrafo francés, uno de los creadores de la Escuela Rusa de Ballet.
(2) George Balanchine (San Petersburgo 1904-New York 1983). Bailarín y coreógrafo ruso, fue un maestro del ballet abstracto.

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